viernes, 26 de septiembre de 2025

EL VIAJE QUE ME LLEVÓ A LA PEDAGOGÍA

¡Holaaa a todos y a todas! Me presento, soy Nour, tengo 21 años y me apasiona la pedagogía. Actualmente estudio en Madrid, aunque de eso os hablaré más adelante, cuando os cuente un poquito sobre mi vida y lo que me ha llevado hasta aquí.

A partir de ahora voy a ser vuestra narradora en este espacio, un blog en el que iremos viajando desde lo más personal hasta datos y reflexiones que tienen mucho que ver con la pedagogía y con la forma en la que la mente humana aprende, crece y se transforma. Y también me gustaría hablar de los colegios de difícil desempeño y de alumnado que nos podemos encontrar.


La ciudad que me enseñó a crecer

Si tengo que empezar por algún sitio, tengo que empezar por mi origen. Nací en Melilla, una ciudad que es, en sí misma, una encrucijada cultural. Crecí en una familia de origen marroquí, lo que me dio el regalo de la dualidad: ver el mundo a través de dos lentes, manejando con naturalidad el tamazight además del castellano. De pequeña me sentía Hannah Montana, ya que parecían dos vidas distintas, iba al colegio, quedaba con mis amigas, realizaba mis activiades extraescolares, pero los sábados iba a marruecos y experimentaba un gran choque cultural.

Vivir en esa frontera cultural me hizo entender el valor de lo que la universidad llama "habilidades blandas". No aprendí de los libros el significado de la escucha activa o la empatía; lo aprendí viendo cómo las personas se relacionan, se entienden, y a veces, se chocan. Esas experiencias cotidianas me grabaron una verdad profunda: la cooperación y la comprensión son los pilares de la educación.

Además, mi ciudad se caracteriza por ser pequeña y multicultural, por lo que se convierte en un laboratorio vivo de convivencia. En cada esquina se cruzan historias, lenguas y tradiciones diferentes, y crecer ahí significa aprender a valorar lo propio sin dejar de tender puentes hacia lo ajeno. Esa mezcla, a veces compleja y otras veces maravillosa, me enseñó que la educación no ocurre solo en las aulas, sino también en la calle, en los mercados, en las conversaciones entre vecinos y en los silencios que también comunican (a veces más que cualquier discurso).


El desvío en el camino

Cuando me mudé sola a Madrid, no venía a estudiar Pedagogía, sino Periodismo. Parecía lógico: contar historias, informar, comunicar. Pero a medida que avanzaba, sentía que algo faltaba. Mi verdadera pasión no era reportar lo que pasaba, sino comprender por qué pasaba y cómo podíamos mejorarlo.

Me di cuenta de que mi motor siempre fue la mente humana. ¿Cómo aprendemos? ¿Qué nos bloquea? ¿Por qué actuamos como actuamos? Fue ese interés por la psicología, el cerebro y la neurociencia lo que me hizo dar un giro radical. Decidí que quería dedicarme a formar el futuro, no solo a relatar el presente. Y así llegué a la Pedagogía.

 







NO ES UN FINAL, ES UN COMIENZO

  Al llegar al final de esta entrada quiero detenerme un momento para agradecer el camino recorrido.  Pedagogía con Nour  ha sido mucho más ...