Últimamente me ronda mucho la cabeza la pedagogía decolonial...
Sobre todo porque me hace cuestionar cosas que damos por hechas en la educación: qué conocimientos se consideran válidos, quién los produce y desde dónde se cuentan. La pedagogía decolonial nos invita a mirar la educación con otras gafas, a darnos cuenta de que gran parte de lo que aprendemos está atravesado por una mirada eurocéntrica que deja fuera otras voces, otras historias y otras formas de saber. No se trata solo de “añadir diversidad”, sino de replantearnos el propio sistema educativo y reconocer que hay saberes que han sido históricamente silenciados.
Hablar de las diversidades nos invita a conocer, visibilizar y culturizarnos. Yo como persona racionalizada me encanta hablar de estos temas porque de pequeña renegaba de esta diversidad, por miedo al rechazo, por no destacar, por no ser señalizada.
Desde siempre escuchaba el termino segunda generación de inmigrante - refiriéndose a mi y muchos otros- como si el término inmigrante fuese hereditario.
Me gustaría recomendar un libro que habla a la perfección de los retos que nos encontramos en el camino hasta poder identificarnos como lo que somos.
«Quiero para mis hijos un mundo que apueste por la convivencia, la diversidad, la pluralidad y el diálogo, sin que nadie tenga que dar explicaciones por sus apellidos o creencias.»
Míriam Hatibi en La Vanguardia
¿Qué le pasa al mundo? ¿Qué nos pasa a nosotros?
A partir de su propia experiencia, Míriam Hatibi relata en primera persona el descubrimiento de «ser diferente» y la construcción de una identidad plural. En un tono cercano, con inteligencia y agudeza, Hatibi desmonta tópicos y estereotipos sobre la diversidad, y reflexiona sobre los conceptos de integración y asimilación, tolerancia y convivencia.
En un momento en que las identidades se ven sacudidas por una profunda crisis, este llamamiento a abrir los ojos y a descubrir al otro -y a la vez a nosotros mismos- es más necesario que nunca. Urge iniciar el diálogo que nos permitirá entendernos. Frente al discurso del racismo y del odio,Míriam Hatibi deconstruye el prejuicio que fractura a la sociedad alzando barreras mentales.Mírame a los ojos es, sobre todo, la firme defensa de una sociedad abierta, basada en el intercambio cultural y el respeto, y que apueste por la convivencia.
«Solo cuando sabes quién eres y cómo te defines, puedes decidir hacia dónde vas, diferenciar lo que está bien de lo que está mal, e incluso lo que te gusta y lo que no, lo que aceptas y lo que rechazas.
»Se dice que los demás son el espejo en el que nos reflejamos. Si yo me miro en mi propio espejo, soy MíriamHatibi, de Barcelona, ilerdense, española, catalana, marroquí y musulmana. Si me miro en el espejo de los demás, soy Míriam, inmigrante de segunda generación, como si la condición de inmigrante se pudiera heredar. Nuestros padres vinieron aquí a ganarse la vida sin hacer ruido. En cambio los hijos de los inmigrantes somos activos y reivindicativos.
»Suelo decir que si fuera un hombre blanco disfrutaría de mucho más tiempo libre porque no tendría que estar justificándome constantemente. Pero también sé que si no hablo, hablarán por mí, y cuando hablan por mí, ya he visto cómo va la cosa. Por eso decido tomar la palabra.»
¿OS HIZO REFLEXIONAR?