miércoles, 24 de diciembre de 2025

NO ES UN FINAL, ES UN COMIENZO

 

Al llegar al final de esta entrada quiero detenerme un momento para agradecer el camino recorrido. Pedagogía con Nour ha sido mucho más que un espacio académico: ha sido un lugar para pensar, sentir y construir una mirada educativa propia, crítica y comprometida. 

Cada reflexión escrita aquí ha supuesto un aprendizaje y una oportunidad para crecer, tanto a nivel personal como profesional.

Quiero agradecer especialmente a mi profesor Sergio, por acompañar y guiar este proceso, por proponer un enfoque que invita a la reflexión, al pensamiento crítico y a la expresión personal. Este blog no habría tenido el mismo sentido sin ese impulso pedagógico que anima a aprender desde la experiencia y la conciencia educativa. 

Escribir en este espacio me ha encantado y me ha permitido dar forma a ideas, dudas e inquietudes que forman parte de mi identidad como futura pedagoga. Por eso, este cierre no es un adiós, sino un hasta pronto. Tengo claro que me gustaría retomar este blog más adelante y seguir utilizándolo como un espacio vivo de reflexión y aprendizaje. 

Porque la pedagogía no se cierra, se transforma… y este blog también lo hará cuando llegue el momento.




lunes, 22 de diciembre de 2025

SI FUERA UN HOMBRE BLANCO DISFRUTARÍA DE MUCHO MÁS TIEMPO LIBRE...

Últimamente me ronda mucho la cabeza la pedagogía decolonial...

Sobre todo porque me hace cuestionar cosas que damos por hechas en la educación: qué conocimientos se consideran válidos, quién los produce y desde dónde se cuentan. La pedagogía decolonial nos invita a mirar la educación con otras gafas, a darnos cuenta de que gran parte de lo que aprendemos está atravesado por una mirada eurocéntrica que deja fuera otras voces, otras historias y otras formas de saber. No se trata solo de “añadir diversidad”, sino de replantearnos el propio sistema educativo y reconocer que hay saberes que han sido históricamente silenciados.

Hablar de las diversidades nos invita a conocer, visibilizar y culturizarnos. Yo como persona racionalizada me encanta hablar de estos temas porque de pequeña renegaba de esta diversidad, por miedo al rechazo, por no destacar, por no ser señalizada.

Desde siempre escuchaba el termino segunda generación de inmigrante - refiriéndose a mi y muchos otros- como si el término inmigrante fuese hereditario.

Me gustaría recomendar un libro que habla a la perfección de los retos que nos encontramos en el camino hasta poder identificarnos como lo que somos.


«Quiero para mis hijos un mundo que apueste por la convivencia, la diversidad, la pluralidad y el diálogo, sin que nadie tenga que dar explicaciones por sus apellidos o creencias.»
Míriam Hatibi en La Vanguardia

¿Qué le pasa al mundo? ¿Qué nos pasa a nosotros?

A partir de su propia experiencia, Míriam Hatibi relata en primera persona el descubrimiento de «ser diferente» y la construcción de una identidad plural. En un tono cercano, con inteligencia y agudeza, Hatibi desmonta tópicos y estereotipos sobre la diversidad, y reflexiona sobre los conceptos de integración y asimilación, tolerancia y convivencia.


En un momento en que las identidades se ven sacudidas por una profunda crisis, este llamamiento a abrir los ojos y a descubrir al otro -y a la vez a nosotros mismos- es más necesario que nunca. Urge iniciar el diálogo que nos permitirá entendernos. Frente al discurso del racismo y del odio,Míriam Hatibi deconstruye el prejuicio que fractura a la sociedad alzando barreras mentales.Mírame a los ojos es, sobre todo, la firme defensa de una sociedad abierta, basada en el intercambio cultural y el respeto, y que apueste por la convivencia.


«Solo cuando sabes quién eres y cómo te defines, puedes decidir hacia dónde vas, diferenciar lo que está bien de lo que está mal, e incluso lo que te gusta y lo que no, lo que aceptas y lo que rechazas.

»Se dice que los demás son el espejo en el que nos reflejamos. Si yo me miro en mi propio espejo, soy MíriamHatibi, de Barcelona, ilerdense, española, catalana, marroquí y musulmana. Si me miro en el espejo de los demás, soy Míriam, inmigrante de segunda generación, como si la condición de inmigrante se pudiera heredar. Nuestros padres vinieron aquí a ganarse la vida sin hacer ruido. En cambio los hijos de los inmigrantes somos activos y reivindicativos.

»Suelo decir que si fuera un hombre blanco disfrutaría de mucho más tiempo libre porque no tendría que estar justificándome constantemente. Pero también sé que si no hablo, hablarán por mí, y cuando hablan por mí, ya he visto cómo va la cosa. Por eso decido tomar la palabra.»


¿OS HIZO REFLEXIONAR?

LA HISTORIA MARCA EL CAMINO

 Aunque esta entrada se sale un poco de la línea habitual de los temas que suelo tratar en este blog, creo que es importante hacerle un hueco. Hoy quiero reflexionar sobre la importancia de conocer la historia en relación con la pedagogía, no como un simple repaso de hechos pasados, sino como una herramienta fundamental para comprender el presente y pensar el futuro de la educación.

Conocer la historia  nos permite entender de dónde venimos y por qué las cosas son como son. En pedagogía, esto es especialmente relevante. Las leyes educativas, los modelos de enseñanza, las ideas sobre qué es educar y para qué educamos no han surgido de la nada; son el resultado de procesos largos, de luchas, de avances y también de retrocesos. Entender cómo se ha desarrollado la legislación educativa nos ayuda a valorar lo que tenemos hoy y a ser más críticas con lo que aún necesita cambiar.

Además, la historia que se nos ha contado no siempre ha sido completa.

Durante mucho tiempo, muchas voces han quedado al margen: las de las mujeres, las de determinados grupos sociales, culturales o étnicos, y las de quienes no encajaban en el relato dominante. Recuperar estas historias marginadas es también una tarea pedagógica. Nos permite ampliar la mirada y cuestionar una educación que, en muchos casos, ha sido colonial, excluyente o poco sensible a la diversidad.

Pensar, por ejemplo, en el derecho al voto de las mujeres, en la lucha por la visibilidad de distintas identidades o en los avances hacia una educación más inclusiva nos recuerda que nada de esto ha sido gratuito. Son conquistas que se han construido con esfuerzo y que, precisamente por eso, deben ser conocidas y valoradas. Solo así podemos evitar repetir errores y seguir avanzando.

Conocer la historia en pedagogía no es mirar al pasado con nostalgia, sino hacerlo con responsabilidad. Es reconocer lo que se ha hecho, lo que se ha silenciado y lo que aún queda por transformar. Porque solo entendiendo nuestro recorrido podemos educar de una manera más consciente, crítica y comprometida con la realidad social.




NO ES UN FINAL, ES UN COMIENZO

  Al llegar al final de esta entrada quiero detenerme un momento para agradecer el camino recorrido.  Pedagogía con Nour  ha sido mucho más ...